
Venganza
Inyectaste
tu veneno en mí sin previo aviso, agujereaste mi realidad sin que pudiera
contrarrestar lo infinito que sería el dolor que me dejarías…
Amor,
tus dedos ponzoñosos jamás acariciaron mi pecho desnudo, tus venenosos labios
en el que habitaba el pecado más puro nunca rozaron los míos… Tu cabello negro
azabache no llego a balancearse y juguetear entre mis manos… y aun así, sin
probarte, solo deseaba que fueras mío.
Todo
eran palabras marchitas y promesas incumplidas, silencios y desprecios que me hacían
entrever que solo era una opción de tantas en tu vida, mientras tú eras mi
mayor prioridad, mi mayor deseo, mi mayor condena… Amor, como te deseaba en mi
cuerpo y en mi vida, y tu, escurridizo y altanero, como jugabas con mis
sentimientos.
Aquella
tarde/noche de primavera en la que pude comprobar que te fuiste para siempre sentí
un dolor tan profundo que llame a la muerte y clame por mi alma… y ahí empezó mi
sentencia real.
Yo,
que ame todo de ti, tu lado más oscuro, llegue a amar tus desprecios y tus
mentiras… llegue a amar tu pasado y tu presente… llegue a amar tus secretos y
anhelos más hondos… ame tu capacidad de odiar y tu capacidad de maldecir… ame
tus labios carnosos y tus versos tenebrosos. Tus miradas distantes y tus silencios
incómodos… Tu chulería y caprichos, ame tu llanto, tu alevosía a la hora de enredarme
y tus latidos secos. Ame todo el tiempo que pasaste conmigo, tus pesadillas,
las cicatrices de tu piel y la soledad de tu negra alma. Ame tu dolor, tu pena
y tu gloria, tus malas maneras, tus secretos inconfesables y tu indiferencia
hacia mí…
Te
ame de todas las formas posibles y por haber, y tal fue mi amor por ti… que
invente nuevas formas de amarte mas allá de mi realidad y posibilidades.
Pero
allá, al filo del abismo, sabiendo que si me soltabas no habría posible salvación
para mí, no dudaste en dejarme caer, darte media vuelta e irte. En matar lo
poco que quedaba en mí y que no te llegue a entregar, me dejaste retornar el
abismo del dolor sin remordimiento alguno, sin pensártelo dos veces.
Gracias
a ti conozco el infierno, vi sus llamas en tus ojos y el fuego que desprendías te
delato pero pese a eso yo siempre vi un ángel en ti… te defendí, te di todo lo
que tenia y estuve pendiente de ti en todo momento… ni ángel ni demonio… solo
un lobo con piel de cordero. El mismo diablo vestido de humano, redentor de mis
pecados mientras me hacías pecar, armonía que esconde tentaciones que me harían
perecer.
Pero
olvidas algo, quizás nos veremos en otra vida o quizás en esta coincidamos
nuevamente… pero de no ser así, mi querido demonio, dueño del engaño y la manipulación…
nos encontraremos en el infierno tarde o temprano, solo otro demonio podía amarte
de la forma en la que te ame… y una vez allí tendrás que rendir cuentas de todo
lo que me hiciste…
Porque
querido y falso amigo, todo se paga en esta vida… y si no es en esta, será en
la otra. Y tú sabes muy bien de lo que hablo cuando mis labios te nombran en
nombre de la palabra “venganza”, amor.
Mientras
tanto y sellando mi dolor con sangre derramada… te estaré esperando en el mismísimo
averno…
Hezerleid
No hay comentarios:
Publicar un comentario